Miércoles Santo, 20 de abril: Procesión de la cofradía del Ecce Homo

Las marchas procesionales acompasan el discurrir del Ecce Homo por el centro de Fuentesaúco

Un día más la lluvia no quiso fallar a la cita y durante toda la tarde las nubes, los claros y los chubascos fueron intercalándose augurando problemas para la salida del  Ecce Homo. A las nueve de la noche comenzó la Eucaristía presidida por el párroco de Fuentesaúco a la que los vecinos fueron llegando cargados de paraguas ante la previsión de lluvia. La imagen del Ecce Homo presidía su paso titular exornado con frondosos centros de lilium blancos y rosas y calas en tonos morados.

A las nueve y media de la noche se abrieron las puertas de la iglesia de San Juan Bautista para descubrir que la lluvia había hecho acto de presencia, sin embargo armados de paciencia los cofrades del Ecce Homo aguardaron algo más de 15 minutos a que finalizará el aguacero. Cuando las nubes dieron una tregua la cofradía, que cada año incrementa su fila de hermanos con la cantera de cofrades infantiles más importante de la Semana Santa, puso la Cruz parroquial en la calle empezando a ocupar las filas de cofrades la plaza de San Juan.

En el interior del templo empiezan a sonar los primeros compases musicales mientras el cuerpo de la cofradía ya se encuentra esperando en la plaza, la Cruz Parroquial, el estandarte, los cofrades con sus luminarias y la vara del Ecce Homo vuelven su mirada ante la salida de su imagen titular a los sones de la marcha A la voz del Capataz interpretada por la  Agrupación Musical Charrabanda.

Finalmente la lluvia respetó la procesión permitiendo al cortejo avanzar con gran elegancia hasta la Plaza Mayor de Fuentesaúco, la procesión del Ecce Homo año a año va ganando vistosidad y público en gran medida gracias al acompañamiento musical. Alcanzado el centro de la Plaza se meditó el misterio de la presentación al pueblo, momento ante el cual los cofrades se arrodillaron para contemplar el rostro doliente de su efigie titular.

Tras el último fondo, unos metros antes de la Plaza de San Juan, los primeros compases de La Saeta anunciaban la entrada del Ecce Homo, la plantilla de cargadores ha encontrado en esta marcha un hombro más para llevar el Ecce Homo hasta el dintel de la iglesia. Las notas de La Saeta acompasan los últimos pasos de la procesión, reforzando en cada movimiento el marcado patetismo del busto barroco de Cristo.

 A punto de dar las once la cofradía se recogió en la iglesia parroquial habiendo salvado una noche en la que parecía que la lluvia iba a convertirse en la protagonista.

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