Viernes Santo, 22 de abril: Procesión del Traslado

Solemnidad y elegancia para acompañar a Cristo Muerto

En la mañana del Viernes Santo es cita obligada acudir a presenciar la Procesión del Traslado, el ritmo pausado de la procesión la convierte en un acto singular que refuerza la importancia iconográfica de Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad en la historia cofrade de Fuentesaúco.

Las obras en la Ermita de los Dolores (Oratorio de Santa Clara) obligaron hace tres años a trasladar la salida de la procesión a la iglesia de Santa María. El escenario monumental de la plaza del mismo nombre aporta un entorno emblemático para el inicio de la procesión, además, las dimensiones de la puerta de Santa María y el hecho de estar localizada en una amplia plaza permiten una salida más cómoda y ordenada para pasos y cofrades.

La procesión de la mañana del Viernes Santo tiene como origen el traslado solemne a la iglesia parroquial de las imágenes titulares de la Cofradía de la Vera Cruz para la procesión del Santo Entierro. La actual configuración deviene de este antecedente histórico, integran la procesión tres cofradías: la Hermandad de Jesús Nazareno, por su vinculación histórica a la Cofradía de la Vera Cruz, la Cofradía del Santo Entierro y la Cofradía de la Virgen de la Soledad, ambas han tomado el testigo de la Cofradía de la Vera Cruz para rendir culto, por separado, a las dos imágenes titulares de la cofradía histórica.

Según marca la tradición la Hermandad de Jesús Nazareno, encabezada por la Cruz Parroquial, llegó a las doce del mediodía hasta la iglesia de Santa María.  Dentro de la iglesia la Cofradía del Santo Entierro escolta a su imagen titular formando un pasillo  que conecta el paso con la puerta de la iglesia, tras ellos la Cofradía de la Soledad. Los penitentes entran en el templo para cumplir con su obligación de besar una esquina de la carroza del Santo Sepulcro, una vez cumplido, la hermandad abandona la iglesia y espera en la calle la salida del resto de la comitiva.

A los sones de dos carracas, estrenadas este año, la Cofradía del Santo Entierro salió de la iglesia de Santa María. La Cofradía ha querido recuperar este sonido tan propio de la Semana Santa, en este primer año las carracas sonaron al salir la cofradía y cuando el paso titular entró en la iglesia de San Juan. Tras el pendón de la cofradía, las dos filas de hermanos fueron abandonando el templo de salida precediendo al paso del Santo Sepulcro.

Antes de continuar la procesión dos hermanos del Santo Entierro cumplen con la obligación de completar el adorno del paso titular. Las reducidas dimensiones de la Ermita de los Dolores obligaban a colocar en la calle la fila de cipreses y embellecedores que coronan  la urna, este instante se ha convertido en una costumbre que ahora se celebra en la plaza de Santa María. Durante esta sencilla ceremonia, los cofrades del Santo Entierro y los nazarenos permanecen arrodillados ante el Santo Sepulcro, por segundo año se contó con el acompañamiento de una selecta pieza musical interpretada por dos componentes de la A.M. Charrabanda,  tras este pequeño memorándum de los preparativos para el entierro de Cristo se inicia la procesión.

Al ritmo de la esquila la comitiva, que cada año aumenta las filas de cofrades, abandonó la Plaza de Santa María para dirigirse a la Plaza Mayor donde vecinos y visitantes esperaban su llegada. Encabezan la procesión los nazarenos, precedidos de la Cruz Parroquial y el estandarte corporativo, tras ellos la Cofradía del Santo Entierro, con su pendón a la cabeza, el paso del Santo Sepulcro presidido por las varas de Jesús Nazareno y el Santo Entierro. Como viene siendo costumbre tras el paso del Santo Sepulcro se situó la representación del Ayuntamiento seguida de la A.M. Charrabanda. El segundo tramo corresponde a la Cofradía de la Soledad, precedida del pertinente estandarte, las damas anteceden al paso de la Virgen, presidido por su vara, tras el cual se sitúa el sacerdote y el pueblo que acompaña la procesión.

La Procesión del Traslado se caracteriza por la lentitud, siendo una de las procesiones más largas a pesar de sus escasos 350 metros de recorrido. Este año, la procesión fue algo más ágil de lo habitual debido a la inestabilidad climatológica, a pesar de haberse mantenido el sol durante todo el recorrido, la posibilidad de los chubascos primaverales desaconsejaba otra opción. Con todo y con ello la Virgen de la Soledad entró en la iglesia de San Juan sobre la 13:15, es decir, tras más de una hora de procesión.

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